Laureano Lamonega

Sobre los clientes

Al día de hoy se sigue sintiendo bien usar el término “lógica de negocio” para referirme a lo que mi código hace. “Seis funciones que se revolean estado” se puede articular y empaquetar de manera tan elegante y sofisticada, que es imposible no usarlo, te hace sentir bien. O por lo menos a mí me hace sentir bien, me gusta. Me gusta estar detrás de las decisiones de otras personas (creo que se notó en mi último post). Pero el consenso, por lo menos para mí, es muy importante. Me doy cuenta que hay muchas abstracciones en esta ciencia, muchas herramientas que trabajan sobre otras, tantas en realidad que te podés perder bastante en eso. Y uno cae en la tentación de pelearse por todo aquello (por más que sea en tono cordial, las discusiones se plantean). Pero de las discusiones nace el consenso, hay mucho hablado de todo eso, y es parte del proceso de definir, de cuando definimos lo que tenemos que hacer, que es un proceso largo. Cuando se está definiendo la lógica de negocio del proyecto actual se pone en prueba todo lo que uno sabe, también por eso es tan intenso: El escenario te pone a prueba, y las cámaras y la luz del reflector no te cubren nada. Ahí mismo el bagaje intelectual y hasta cultural halla su momento para lucirse, y después de las discusiones sobre cuál es la mejor librería o técnica de implementación para una de tus ya mencionadas (pero por ahora posibles) seis funciones que revolean estado, cada tanto algún perdido se pregunta “¿Pero qué tienen que hacer?” La verdadera lógica de negocio tiene que ser revelada. No todos los desarrolladores se sirven solos, entonces hay que hacerse preguntas. Y me gustaría decir que no pasa, pero en estos escenarios es cuando más noto lo común que es no tener ni el más mínimo interés por lo que los usuarios necesitan.

Es muy fácil dejarse llevar por las limitaciones del proyecto. También es muy fácil usar tus propios límites para frenar lo que estás haciendo (no todos somos superhumanos, pero siempre está bueno sacrificarse aunque sea un poco). Obviamente, vos no decidís cuánto tiempo le podés dedicar a una cosa, cuántos sprints o lo que sea que uses para medir tu tiempo, cuántas veces podés googlear una cosa, pero no entiendo por qué ponemos todo lo técnico como protagonista, cuando en realidad lo que realmente interesa es lo que el cliente necesita. Si el cliente no necesitara algo, no se estaría hablando, entonces ¿por qué discutimos sobre esas otras cosas? Qué sentido tiene esquivar las preguntas y asumir, cuando podés simplemente preguntarle a la persona. ¿Por qué hay tanto miedo de decir “Esto va a demorar más tiempo”?

Cabe aclarar mi opinión sobre dos cosas:

Obsesionarse con el presupuesto o con cualquier limitación te lleva indefectiblemente a cometer un error, que es desestimar las necesidades del cliente por la ignorancia misma de los procesos funcionales. Todos tendrían que tener su equipo de desarrolladores embebidos en el negocio para el que tejen lógica, pero si no los tienen, ¿por qué no habría uno de involucrarse? ¿O acaso lo hacés por otra cosa?

Hay negocios mejor remunerados que estar acá, me parece que tu deseo ulterior tendría que ser otro.

Además, ¿qué es esto de subestimar a los clientes, también? Y ojalá fuera un problema de esta industria, pero solo puedo hablar de las cosas que he visto en mi trabajo. ¿Qué tenés para aportar vos sobre un proceso del que no sos dueño? ¿Qué te interesa a vos por qué una persona hace las cosas como las hace? Quizás soy demasiado oveja, quizás me gusta demasiado la convención. Pero creo que si no querés realmente servir a los clientes… No estás en el lugar correcto. Aunque, siendo sinceros, muy pocos decimos en nuestra presentación “orientado a ayudar clientes”, sino que es más común decir “Orientado a brindar soluciones efectivas y escalables”.

¿Dónde habrán quedado las personas ahí no?

Creo que estamos conversando demasiado con nuestros LLMs y poco con la gente. Pero qué esperar de un mundo tan hostil.

Los clientes son lo único que importa. Si no te importa lo que tus clientes necesitan, hacé otra cosa. A todos nos gusta que nos paguen, a todos nos gusta recibir nuestro salario, pero si no te importa, entonces es preferible que no trabajes con lo que efectivamente define si otra persona puede hacer su trabajo o no.

La puerta está al fondo, a la izquierda.